domingo, 29 de enero de 2012

EL TURISMO GAY CRECE AÑO A AÑO!!!

En épocas en las que muchas naciones del mundo aún luchan contra los crímenes de odio, cometidos contra homosexuales, otras tantas comienzan a ceder derechos que corresponden a cualquier ser humano, sin distinción de raza, religión o elección sexual. Cada vez más, día a día, se escucha en los noticieros internacionales que en tal país se pueden celebrar bodas gays, o que otros tantos permiten la adopción, y que en muchas ciudades se ha conseguido la unión civil para todos los sexos, más allá de las preferencias de cada uno. Avances pequeños a pasos agigantados que han logrado que en los últimos años la visibilidad del colectivo homosexual sea posible de manera natural y abierta.
El turismo existe desde hace siglos, o al menos desde que el trabajo cedió un mínimo lugar al ocio. Por supuesto, los turistas gays también ya existían, aunque quizás en otras épocas no formaran parte del segmento del mercado más codiciado de la actualidad.
Desde hace varios años los proveedores turísticos han dirigido su atención hacia la comunidad LGTTBI. ¿Por qué? Sencillamente porque existe y reditúa. No es que hoy en día los hombres homosexuales y las lesbianas se hayan multiplicado, pero lo cierto es que el paso del tiempo, los avances conseguidos en materia de derechos civiles, la ampliación de las comunicaciones (en especial la masividad de la Internet), y la apertura mental de muchas poblaciones han logrado que aquellas personas que se mantenían en la sombra decidieran salir del armario y desearan, como cualquier otro ser humano, vivir su vida en libertad.
Cuando se habla de turismo gay hay ciertos conceptos que aparecen y que son ineludibles: los gays en general no tienen hijos, por lo que en sus hogares hay dos ingresos de dinero y pocos gastos fijos. No es correcto generalizar, pero los estudios de mercado no tienen en cuenta las individualidades y, a la hora de publicar cifras y porcentajes, encierran a los turistas homosexuales en un mismo nicho.
A los gays les encanta viajar; según encuestas, lo hacen muchas más veces al año que los heterosexuales. Sus gastos también son diferentes, porque a veces las prioridades son diferentes. Moda, estética, tecnología y salidas son los fines principales de su dinero, pero el primero de todos suele ser el turismo. Sus viajes son previamente organizados, eligen confortables hoteles, acceden a varias excursiones y disfrutan de la vida nocturna pero, por supuesto, les gusta ser atendidos con cordialidad y sentirse bien recibidos por la gente que los recepciona, es por eso que determinados destinos han adquirido cierto prestigio entre lacomunidad homosexual, y con el paso del tiempo se han convertido en lugares de renombre que suelen venderse como destinos gays en las agencias de viajes, que tienen promociones y portales exclusivos para esta vibrante comunidad.
Pero no solo el sector turístico ha descubierto esta nueva realidad, los gobiernos comienzan a ver este segmento de la población como una alcancía rebosante, por lo tanto deben adecuar sus políticas para entrar en el mercado de esta clase de turismo selectivo. Muchas secretarías de turismo de diferentes naciones comienzan a instruir a los trabajadores del ramo en workshopsespecializados, donde se  les enseña a tratar con los clientes y, por sobre todo, a abrazar la tolerancia. Más allá de los lugares específicamente gays, muchos restaurantes, hoteles y museos se envuelven en la bandera del arcoíris (símbolo gay por antonomasia), pegando calcomanías que aseguran que sus locales son gay-friendly y que están abiertos a todos y a todas.
Pero ¿cualquier pueblo, ciudad o país se puede convertir en destino gay? Por supuesto que sí, sin embargo con intentarlo no basta, debe ser elegido y confirmado por los mismos usuarios. Claro, la voz corre rápido, más en un mundo mediatizado, y aunque hay ciertos lugares que son clásicos, hay otros que comienzan a surgir y que se vuelven favoritos en muy poco tiempo.
Entonces, ¿qué tiene que tener un lugar para convertirse en el paraíso gay? Los hombres y las mujeres homosexuales buscan básicamente lo mismo: poder vivir de manera “normal”, abiertamente, sin tener que sufrir discriminación de ningún tipo ni levantar susurros a su paso. Quieren pasear por la calle de la mano, comer en cualquier restaurante y evitar las caras de sorpresa al ordenar una habitación doble al alojarse en un hotel. Ser tratados con respeto es posiblemente una necesidad universal. Sin embargo, sabemos que aunque muchas mentes hayan cambiado, la discriminación sigue existiendo, por lo que no todos los lugares están en condiciones de brindar lo básico a este tipo de visitantes. Es por eso que a la hora de elegir un destino vacacional, las ciudades tolerantes están arriba en el top ten. Los barrios gays de ciertas capitales son atracciones por sí mismos, aseguran una buena vida nocturna con bares especializados. Las playas tientan al igual que las salidas culturales que un país tenga para ofrecer. Restaurantes de comida étnica y sofisticada son los preferidos, así como los bares y cafés que permiten la entrada de hombres o solo de mujeres.
Muchos homosexuales viajan especialmente para determinados eventos, como las marchas del orgullo en ciertas ciudades que son sinónimo de fiesta para aquellas ocasiones. Algo similar ocurre con festivales de cine de temática LGTTBI o con los carnavales, principalmente el de Río de Janeiro, ciudad que capitalizó los ingresos del turismo gay en Latinoamérica durante muchos años, aunque en los últimos tiempos Buenos Aires le quitó su podio. Junto a países como Ecuador, Uruguay (Montevideo y Punta del Este) y México (en especial el D.F., Acapulco y Puerto Vallarta), Argentina se volvió una de las naciones de Latinoamérica que acaparan el turismo receptivo gay.
¿Otros destinos?
Nueva York con su barrio Chelsea; Filadelfia; el clásico San Francisco, ciudad gay por excelencia; Fort Lauderlade y Palm Beach, por el lado de los Estados Unidos. Ciudades de Europa con Barcelona a la cabeza, además de Madrid, Ibiza y Gran Canaria, que compiten con las históricas Viena, París, Mónaco, Lisboa, Berlín, Praga y Londres, todas ciudades que cuentan conzonas gays entre sus itinerarios.
Australia libera Sídney, que es una de las perlitas contemporáneas, mientras que Grecia presta su maravillosa Isla de Mikonos, una de las más elegidas por el turismo gay, aunque muchas lesbianas prefieran pasar a conocer la famosa Isla de Lesbos, donde precisamente se originó el nombre que designa a las mujeres que gustan de otras mujeres. Pero ¿qué pasa con ellas? Porque en general cuando se habla de turismo homosexual se supone que este debería referirse a todos aquellos representados en las siglas LGTTBI (lesbianas, gays, transexuales, travestis, bisexuales e intersexuales), sin embargo la realidad es que el 95% del total de ese mercado se refiere solamente a hombres gays.
¿Las lesbianas tienen similares tendencias? En general no, aunque también prefieren viajar a lugares que demuestren su tolerancia en el día a día. Muchas mujeres homosexuales, que suelen viajar menos que los hombres, eligen ciudades donde se festeje el día del orgullo y en donde puedan salir a comer y a bailar, además de visitar atractivos naturales, museos y exposiciones.
Pero, de todas maneras, las mujeres lesbianas no están demasiado representadas en este mercado de increíble crecimiento. Sin ir más lejos, Ámsterdam, que durante décadas ha sido lacapital gay del mundo, casi no posee bares o pubs especializados para mujeres, por lo que a las lesbianas que deseen visitar esta ciudad holandesa no les queda más que salir a bailar a lugares mixtos. Quizás, todavía, las mujeres homosexuales no hayan encontrado su propio paraíso.

1 comentario:

Devilman dijo...

Bueno hay en cositas que se puede discrepar, que nos gusta la moda, si, que nos gusta ir bien arregladitos tambien, que tod@s tenemos dinero para ello error, no todos los gays o lesbianas, tienen un capital grandisimo, muchos somos curritos de pie mileuristas, que apenas nos da para nada, viajar me encataría pero mi situación no me lo permite, vamos, que ni un pisito tan siquiera he podido pillar y sigo en el nido con papa y mama, claro que viendo la que se avecina, y no digo la serie, es mejor estar con ellos, que intentar hacer frente a unos pagos con el sueldazo que gasto jajajaja. Asi que con esto quiero decir, que no pueden meternos a todos en el mismo saco, ya que habra gays que se puedan permitir el lujo de viajar, ir a la última, pillar cremas caras, (de esto no me preocupo, no aparento mi edad, y de todas soy Distribuidor de Alta cosmética Natural sueca) ahí lo dejo jejeje, y gastar y gastar, y otros como yo, que nos las vemos putas para llegar a fin de mes, aún viviendo con los padres. Por favor que no nos miren como si fueramos una fuente inagotable de dinero, arriba la igualdad pero sin interes alguno.